domingo, 16 de septiembre de 2012

Oniria e Insomnia




- Estás horrorosa por la mañana
- Vaya, hombre…  gracias


Después de casi una hora medio dormidos en la misma cama esas fueron las primeras palabras que cruzaron. Ella notó como él se metía debajo de su edredón de flores, sin decir nada se movió hacia la pared dejándole sitio en la cama. Ninguno de los dos volvió a dormirse profundamente, entre sueños se movían, se acariciaban los brazos y se tocaban el pelo. De vez en cuando uno de los dos abría un ojo y sonreía tímidamente, como se sonríe cuando sueñas cosas bonitas, pero nadie hablaba, nadie quería hacerlo.

‘Oniria e insomnia’ empezó a sonar en el móvil que estaba en la mesita de noche, él sonrío de medio lado mientras negaba con la cabeza, ella pasó sobre él arrastrándose para apagarlo, se sentó en la cama poniéndose las gafas de miope y se peinó torpemente con las manos, como si con esos movimientos el chico que tenía en la cama fuese a desaparecer.

Con una melancolía digna de las películas de ‘chico conoce a chica’ ella se puso una rebeca gris mientras miraba por la ventana la ciudad en la que brillaba el sol de finales del verano desde hacía horas. Probablemente más que intentar aclarar sus ideas buscaba la forma de salir de la habitación sin torpeza, sin parecer una niña tonta, pero no lo consiguió, las bragas azules de snoopy se lo impidieron.

Su máxima aspiración ese día consistiría en no bajar la mirada al cruzarse con él en el pasillo.

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